FUNDACIÓN DAMIÁN RODRÍGUEZ OLIVARES

Carta de nuestra fundadora: Doña Maria Inmaculada Rodriguez Mendiola

Esta Fundación nace en un momento complicado para nuestro país.


Por una parte, los problemas económicos han hecho mella en las posibilidades de desarrollo empresarial y en la investigación básica presente en los diversos centros de investigación (CSIC, Universidades, etc.)


Por otra tenemos al profesional de la ciencia, el cual ha tenido difícil salida en España y no precisamente debido a los conocimientos adquiridos, ya que éstos siempre han sido muy valorados dentro y fuera de nuestras fronteras, sino al hecho de la falta de un amplio tejido empresarial de origen científico y español.


El problema tradicional de la ciencia en España ha sido que la Universidad genera personas de valía, las cuales sólo pueden seguir adelante con sus investigaciones en el seno de la Universidad vía doctorado y después cuesta conseguir financiación para seguir con las investigaciones de estos doctorandos.


Las empresas prefieren adquirir patentes o innovación vía otras empresas en vez de innovar por sí mismas debido al alto coste que conlleva, no solo de personal sino también de tiempo de desarrollo.


Con este simple análisis vemos que debería haber una mayor comunicación entre Empresas y Universidad para lograr sinergias.


La pregunta que cabe hacerse es si no existen otros caminos por explorar, otros modelos para acercar al científico a la empresa.


Como respuesta apostamos por un modelo en el que sea el propio científico el que valore la posibilidad de emprendimiento de su idea fuera de los canales de la Universidad.


Los científicos españoles tenemos la idea de que no es posible porque se necesita mucho dinero para emprender y no queremos ocuparnos de otra cosa más que de la ciencia y de la empresa que se ocupen otros. Pues bien, no creo que no podamos emprender, solo que no sabemos cómo hacerlo como hacen otros países.


Si nos preguntamos por las repercusiones de esta falta de emprendimiento tenemos que patentamos desde las universidades, no desde las empresas; que, salvo las grandes empresas, innovamos poco porque no pueden dedicar muchos recursos a ello; que importamos mucho conocimiento y exportamos poco. En resumen, podríamos enriquecer nuestro país si la balanza se inclinara a nuestro favor.


La Fundación DRO quiere fomentar ese otro espíritu científico más cercano a la empresa, al emprendimiento por parte de personas formadas, capacitadas y con un proyecto viable económicamente.
Esta Fundación no pretende dar financiación “porque sí”, sino buscar y/o crear caminos alternativos para la mejora de esta situación.


Para responder a estas necesidades se crearán cursos que faciliten esta transición, se buscarán proyectos que se valorarán y se apoyarán, así como otras actividades que el Patronato y el Comité Científico tengan a bien desarrollar.


He de dar las gracias a todos los amigos y compañeros de profesión que me han apoyado desde el primer momento.


Personas con mucho que dar tanto desde el punto de vista humano como profesional y muy especialmente a los patronos que se han embarcado en esta difícil misión.


Gracias

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